Día de la mujer: ¿Para qué?

Por: Esther Vicente

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. He recibido dos convocatorias para ese día sobre actividades totalmente contradictorias. Una, proveniente de diversas organizaciones internacionales y de Puerto Rico que trabajan en la defensa de los derechos  y contra la violencia sexual, social, poli´tica, económica, verbal y legal que confrontan las mujeres en las sociedades contemporáneas. La otra me convoca a comprar aprovechando especiales con motivo del Día Internacional de la Mujer, a disfrutar de cócteles, a celebrar, en fin a consumir.

Las defensoras de los derechos de las mujeres me proponen participar en un Paro Internacional de Mujeres que se organiza en decenas de países. Es una protesta por la falta de atención a los reclamos de acceso a la justicia, por la mala implantación o el desmantelamiento de las leyes de protección ante las diversas formas de violencia de género, por las restricciones a la libertad y a la salud reproductiva que implican las políticas promovidas por la administración trumpista copiadas en otros países. El paro también denunciará la intervención de los sectores religiosos fundamentalistas que amilanan a las instituciones democráticas estatales que deberían promover la equidad de género y el derecho a una vida libre de violencia.

La promoción del paro indica que en algunos países será de carácter económico, las mujeres no trabajarán y no realizarán compras de ningún tipo. En otros, se realizarán actividades de protesta y en aquellos donde están prohibidas las manifestaciones públicas, el paro será sexual y reproductivo. En Puerto Rico se organizan actividades de protesta, educativas, de cabildeo y otras.

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora se inspira en las luchas de miles de mujeres que se lanzaron a la calle a protestar por las condiciones de trabajo infrahumanas y los salarios miserables. Se destacan las manifestaciones de los años 1857, 1908 y 1911 en Estados Unidos y Rusia. En el 1910 durante un Congreso Internacional de Mujeres Socialistas celebrado en Copenhague, la socialista alemana Clara Zetkin propuso que se estableciera el 8 de marzo como día para homenajear,  conmemorar y afianzar las luchas de las mujeres por el derecho al voto, la igualdad y la libertad. Posteriormente, en el 1975 la Organización de las Naciones Unidas proclamó el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer.

Ese Día conmemora la revolución de las mujeres, rechaza los roles tradicionales sexistas; reclama respeto, libertad y dignidad. No cambiemos su significado, no permitamos que se convierta en otro día para el consumo, para vestirnos de uno u otro color, para comprar y hacer regalos.  La equidad de género es aún una meta elusiva, continuemos reclamándola.

 

Recuperado vía El Nuevo Día

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