Las mujeres heterosexuales son las más contagiadas con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) en Puerto Rico, según un estudio que plasma las estadísticas más recientes del Departamento de Salud.
La cifra es alarmante. Un 66% de los nuevos casos reportados se registró entre mujeres que se contagiaron a través de relaciones heterosexuales. Esta cifra sobrepasa la mitad de nuevos casos reportados por encima de otros grupos como los hombres heterosexuales u hombres o mujeres homosexuales
Esta realidad, analizada por el doctor Víctor Palmer, médico tratante de VIH en el Centro Más Salud Sida de San Juan y de La Perla del Gran Precio, es preocupante mas no sorpresiva. Y es que la alta incidencia de contagio entre las mujeres responde a unas realidades que reflejan un aspecto sociocultural que deja, en manos del hombre, la decisión sobre el uso del condón a la hora de tener sexo, señala el estudio. La mujer no lo exige por temor a ofender a su pareja, lo que igualmente ocurre a la hora de sugerir que se haga la prueba de VIH.
Ante este panorama, y de cara al inicio de la campaña de concienciación del “Día Nacional de Hacerse la Prueba de VIH” el próximo 27 de junio, el galeno informó que ese lunes se realizará la prueba, de forma gratuita, en diversas clínicas y centros a través de la Isla.
Además, compartió datos relevantes para el sector femenino:
Factores de riesgo para el contagio
Sin lugar a dudas, esta situación perjudica aún a las mujeres heterosexuales monógamas, quienes enfrentan las posibilidades de contagiarse cuando su pareja varón adquiera el virus por una o varias de estas posibilidades: sexo con otras mujeres, sexo con hombres o el intercambio de jeringuillas al usar drogas intravenosas.
El Centro para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) ha identificado factores específicos de riesgo para el contagio en la población femenina. Estos son: edad joven, falta de reconocimiento de factores de riesgo en sus parejas, vulnerabilidad biológica (por ser receptoras de semen en la relación sexual), enfermedades de transmisión sexual, abuso de sustancias y problemas socioeconómicos (aunque este factor no es determinante, pues se ha probado que los casos de contagio ocurren a mujeres ocurren en todos los estratos sociales). Esta situación es más frecuente entre las mujeres hispanas, quienes reflejan una tasa de casos de sida seis veces mayor que otros grupos de féminas (por raza y edad) en los Estados Unidos.
¿Cómo pueden protegerse las mujeres?
En realidad, la única manera absolutamente segura para evitar el contagio con el VIH es la abstinencia total de sexo, aunque para muchas personas no es una opción viable. Entonces, el uso de condones promueve una conducta sexual saludable en happy wheels la que, tanto la mujer como el hombre, deben asumir y compartir responsabilidad. Si consideramos las estadísticas antes mencionadas, también es responsabilidad de la mujer concienciarse aún más sobre las maneras efectivas para proteger su cuerpo y su salud, partiendo del punto lógico más importante: la realización de la prueba para detectar el VIH. Esta prueba es 99.99 por ciento segura y confiable y se considera una herramienta efectiva para la prevención y el control de la propagación del virus.
¿Qué ocurre cuando una mujer está infectada?
Si una mujer ya está contagiada con el virus, existen alternativas de ayuda. Si la mujer no está embarazada, acudir a un profesional de la salud para realizarse pruebas de monitoreo y evaluar sus opciones de tratamiento es fundamental para que pueda mantener su salud en un estado óptimo.
En el caso de estar embarazada, es importante que se realice la prueba de detección del VIH durante el primer trimestre del embarazo; de resultar negativa en ese momento, la prueba se realiza nuevamente durante el tercer trimestre (para eliminar la posibilidad de un falso negativo). Debido al período ventana –tiempo en que se contrae la infección y se detecta la presencia de anticuerpos contra el virus en una prueba sanguínea—es probable que la mujer se haya contagiado e infectado con VIH al mismo tiempo. Si se detectara la presencia del virus en ese período y la mujer se somete a terapia antirretroviral (tanto en el embarazo como al momento de una operación cesárea), la probabilidad de transmitir el virus al bebé se reduce en menos de un dos por ciento.
Sin embargo, con todo y opciones disponibles, muchas mujeres retrasan la decisión de recibir ayuda en los servicios de cuidado y tratamiento para el VIH. Aunque la confianza en su proveedor de salud sea alta, las razones para este comportamiento son varias: presiones familiares, creencias religiosas, aceptación pasiva de la infidelidad conyugal, temor al estigma social, violencia de género, aumento en comportamientos de alto riesgo, abuso de drogas y alcohol, limitaciones en el acceso a cuidados médicos y desconfianza en el sistema de salud, entre otras. En estos casos, buscar la ayuda y la orientación necesarias es crucial para proteger la salud de las mujeres y reducir, en lo posible, las posibilidades de reinfección.
Sabia decisión para la mujer
Aún cuando esté en una relación marital monógama y estable, toda mujer debe responder de forma activa al llamado de proteger su salud y no debe temer a asumir el control de su cuerpo. Por tanto, hacerse la prueba de VIH es una decisión sabia para toda mujer: es lo justo, lo ideal y lo mejor para todas ellas.