Las mujeres que continuamos siendo mayoría de la gente que vota, 54 por ciento versus 45.75 por ciento los varones, tenemos la responsabilidad de analizar bien las propuestas programáticas, incluyendo las que provienen de las candidaturas independientes. Como hemos mencionado en otras ocasiones, nuestro voto podría ser decisivo y al menos debemos asegurarnos que las necesidades y las capacidades que tenemos han sido tomadas en cuenta. En nuestra opinión el cuatrienio 2012-2016 que está próximo a terminar no se caracterizó por legislación y política públicas que nos favorecieran. Solo podemos señalar el reestablecimiento de la Carta Circular sobre perspectiva de Género, pero todavía no vemos su implantación efectiva. También se adoptó una política sobre el uso de uniformes por estudiantes de acuerdo a la identidad de género. Sin embargo, como dice el refrán, del dicho al hecho hay mucho trecho. Recientemente se hizo público el incidente ocurrido en la Escuela Juana Colón de Comerío, precisamente sobre el castigo y humillación de una estudiante por el uso de pantalones. Sí se establecieron las medidas para tramitar los matrimonios entre personas del mismo sexo, luego de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos lo validara con la histórica decisión del caso Obergefell. Por la misma razón se ha abierto el espacio para las adopciones entre parejas del mismo sexo, pero aun permanecen sin enmendar las disposiciones que sobre el particular tiene el Código Civil, acción que erradicaría la humillante desigualdad que la legislación contiene.
En general, el panorama nos muestra más empobrecidas, las jubiladas están amenazadas en sus pensiones y las jóvenes ven casi cerradas las puertas laborales. Por otro lado, las organizaciones sin fines de lucro que ofrecen servicios de diferente índole a las mujeres, han visto mermados sus ingresos y cambiados los criterios de aprobación de propuestas en perjuicio de las poblaciones que sirven y de sus empleadas. Todas estas son circunstancias que se han
la perspectiva de género, la OPMT publica una vez más esta edición especial. Hay dos variantes que pintan un panorama distinto en esta ocasión. La más dramática es la presencia del águila gigante, grotesca que bate sus enormes alas sobre nuestra Patria y que pisa con sus desagradables garras la dignidad que como Pueblo tenemos. Se trata de la Junta de Control Fiscal que de forma descarnada nos recuerda que ejerceremos el derecho al voto el 8 de noviembre, pero serán sus integrantes y los grandes intereses que representan quienes realmente tomarán las decisiones fundamentales en el país. Las evidentes consecuencias de la colonia han perdido su barniz perfumado ante la precaria situación económica que enfrentamos, la impagable deuda externa, la caída del crédito y la carencia de alternativas para salir del atolladero en el que hemos estado por más de diez años.